stalking”, “sexting y Sextorsión.

Stalking: consiste en perseguir ininterrumpidamente, contra su voluntad y de forma intrusiva a una persona a través de las nuevas tecnologías. Llamadas, mensajes, whatsapp, redes sociales…

Sexting: hace referencia al envío de mensajes, whatsapps, imágenes o vídeos con el objetivo de dañar el honor, la intimidad y la imagen de una persona.

Sextorsión: es el siguiente paso al sexting. Se produce cuando el agresor consigue algún tipo de material como el citado anteriormente y lo utiliza para amenazar y chantajear a la víctima. Usándolo como un elemento de control y dominio.

Modificaciones en el código penal

Recientemente se ha realizado una reforma en el código penal, mediante la Ley Orgánica 1/2015, en el que se tipifica como delito el “stalking” y el “sexting”.

La violencia de género sigue siendo un problema grave, y el asunto empeora cuando a través de las nuevas tecnologías, el acoso se extiende más allá del ámbito privado, convirtiéndose en un escaparate difícil de controlar. Por eso, es preciso conocer qué se puede hacer ante situaciones de ciberacoso, analizando también la diferencia entre el «stalking” y el «sexting».

Con los avances en las tecnologías de la comunicación y las redes sociales, muchas personas se plantean preguntas del tipo:

– ¿Qué ocurre si mi ex pareja no acepta la ruptura de la relación y me remite llamadas y mensajes de manera insistente y constante para retomar la relación?

– ¿Qué ocurre si mi ex pareja difunde en redes sociales o entre sus contactos imágenes mías desnuda o grabaciones de relaciones sexuales tomadas con mi consentimiento durante la relación?

Pues bien, en el primero de los casos estaríamos ante un delito de «stalking” o acecho, y en el segundo caso ante el delito de “sexting” .

Según el precepto del Código Penal, el bien jurídico protegido en el caso del “stalking” , es la libertad individual, y requiere la existencia de actos de acoso de distinta naturaleza de forma continuada, insistente y reiterada; la falta de consentimiento de la víctima; y la alteración grave del desarrollo de la vida cotidiana de la víctima. Viene concretado en el Código Penal en la realización de alguna de las conductas que recoge el artículo 172 ter del mencionado texto legal, entre las que se encuentra el “contacto o intento de contacto a través de cualquier medio de comunicación o por medio de terceras personas.

La pena prevista para este tipo de delito es de 3 meses a 2 años de prisión o multa de 6 a 24 meses, con posibilidad de agravar la pena si la víctima es alguna de las personas del apartado 2 del artículo 173 del Código Penal, introduciendo así la especialidad propia del acoso en la violencia de género o doméstica.

En el caso del “sexting”, se considera autor del delito tanto a quien haya difundido material íntimo de otra persona sin su consentimiento (con una pena de 2 a 5 años de prisión) como al que lo recibe y lo distribuye (de 3 meses a 1 año o multa de 6 a 12 meses).

Con esta modificación del Código Penal se da respuesta legal a conductas que anteriormente no se recogían como delito. Acabando con la impunidad existente.

Es importante aclarar que se considera autor del delito tanto a quien haya protagonizado y grabado una relación íntima con consentimiento con un tercero y lo difunde sin consentimiento.

En este delito también se recoge una agravación de la pena para los supuestos en que la divulgación de imágenes se lleve a cabo por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aún sin convivencia, la víctima fuere menor de edad o una persona con discapacidad.

Con anterioridad a la reforma únicamente era típica la conducta si el material íntimo obtenido lo era sin el consentimiento del titular.

El peligro del “sexting” es que ese material puede ser difundido de manera muy fácil, de forma que el remitente inicial pierde el control sobre la difusión de dichos contenidos, y ello como consecuencia de los avances tecnológicos en la comunicación.